
En el remoto principio hay un punto de soledad
Haciéndose raya. Haciéndose frontera
Hay un adiestramiento en la conveniencia de no llamar la atención
Hay la piel aprendiendo a cerrar la boca
El psicólogo duerme, claro, adentro del placard
Los afiebrados pinceles van y vienen, mienten, jaquean al sol
Pero no exageremos, nada grave ha sucedido
Algunos estamos muertos, es verdad, pero quién sabe si fue homicidio
La escena del crimen es harto confusa
Y el investigador no encontró evidencia
Fue a buscar al psicólogo que dormía en el interior del placard
Necesito una punta de hilo, una señal, un indicio Fue a decirle.
Pero el psicólogo se había despertado y se había ido tras una pastillita
Tras unos alcoholes. Y sólo quería olvidarlo todo
Y se cerró el caso por falta de prueba y todos nos fuimos por fin a dormir
Y soñamos con una frontera que era sólo una raya
Que era sólo un punto que era sólo un sueño
Haber aprendido la estancia breve entre la gente
Haber aprendido a evitar segundas miradas y partes
Mimetizarse entre los pastos. Un juego de insectos y de pequeños seres huidizos
Haber adquirido demasiado pronto los dones de la invisibilidad